El autobús abandonado entre los cerros y la noche que cae sobre su motor aún caliente huele a sangre la hierba / huele a sangre la hormiga Nadie habla en el paraje tiemblan los asientos vacíos un chofer transparente mira la hora un joven transparente intenta telefonear a su madre hay un poema escribiéndose en la mente de un cuerpo desvanecido. Un poema que decía: tanto te amé yo, que reventé con mi boca avenidas y monumentos para intentar tallar en la piedra tu nombre tanto te amé yo, que puse mis ojos sobre tus manos que envolví mi cuerpo desnudo en una bandera rasgada por el viento.
blog de gabriel woltke